Tiempo adúltero

Efímeras ideas invaden el espacio,
ninguna irrelevante para mi ojo izquierdo,
celosamente, el derecho protesta encontrándolas todas hermosas.

Reservado el anticipo de mi destierro,
uno mis pensamientos a la lógica,
ceñidos ante el más duro de los hierros,
insensibles antes los prejuicios de los insensibles.

Jadeante me encuentro ante ti,
anhelando mi lugar en el mundo,
destruyendo mi imperio oculto,
añorando mi espacio en el tiempo.

Memorizo los rizos de tu cabello,
impregnados de historia y sensaciones,
guardo la imagen de tus ojos,
últimos seres en morir.

Empapado de prejuicios e ideales ilógicos,
llego a tu mirada.

Te miro.

Y me cuestiono sin ser visto.

Esta noche no quiero soñar,
miedo a ser contradecido por Morfeo.
Esta noche no quiero pensar,
miedo a recordarte y ser prisionero.

Tu muerte no me asusta,
tus ideas me desgastan,
quizá tus palabras se claven,
y tu mirada me descosa.
Pero ten por seguro que quiero verte de nuevo.

No muy tarde, no muy pronto.

Edson

Hazme el recuerdo amor.

Eres tu la tiniebla que me mira,
la oscuridad que me domina,
aquella que cálidamente me envuelve,
noche tras noche, espero tu llegada.

Y no te culpo.

Juegas al perdón,
sin miramientos o culpas,
siendo esta la razón de mi ser,
pierdo yo siempre mi fe.

Ven de nuevo,
regresa a mi epifanía.

Hagamos el recuerdo en mi lecho,
a la luz de tu tiniebla,
con luna llena en el techo,
y sin miradas mutuas de placer.

No quiero que me veas esta noche,
por hoy yo no te amo,
como tampoco tu a mí,
solo siéntate junto a mí, oremos.

Deja que la luz lunar empape tu cuerpo,
que tu piel sea lo que brille esta noche,
deslúmbrame.

Deja que mis ojos vistan tu pecho desnudo,
los llenaré de pasiones, culpas y razones,
desvísteme.

Deja que mis dedos pinten tus piernas,
pincelando el color del deseo sobre ellas,
tócame.

Deja que mi boca encuentre tu gemido,
escondido entre tus secretos terrenales,
disfrútame.

Hagamos el recuerdo esta noche,
que no quiero saber de ti.

Hazme el recuerdo sin pensarlo,
y entrégate sin cuestionarlo.

No quiero mirarte,
no quiero verte,
tocarte,
besarte.

Es repulsivo,
grotesco sin dudas,
sabiendo que eres tú,
y respondas mi caricias.

Quiero tu recuerdo,
el pasado en mi futuro.

La luna es testigo de ello,
de que hoy no te quiero yo.

Quiero tu boca,
pero no tus besos,
tu cuerpo,
pero no tu piel,
tus ojos,
pero no tu mirada,
tu placer,
pero no el mío.

Quiero que aúlles a la luna esta noche,
que las estrellas te envidien,
que la luna brille más gracias a tu fervor,
que las nubes se disipen del cielo,
pero no te quiero a ti.

Hagamos el recuerdo esta noche,
quiero recordarte un día lejano,
con ternura y sin remordimiento,
libre de las dudas, libre de ti.

Enervado

Logro mirar tus ojos,
labios sabor durazno,
que para siempre arrancaste,
nunca devolviste.

Es ligero el sentimiento,
tus brazos me rodean cálidamente,
ahuyentando mis ideas,
frenando mis alivios.

Ferviente la mirada, inapelable.

Logro mirar tus ojos,
recordarlos me ha sido imposible,
contemplo la redención en mi reflejo,
siendo tu pupila no más que un espejo.

Extrañarte está noche a sido por divagar,
la cuestión existe en no pensar,
un poco de suerte,
y el alcohol del día siguiente.

Decido mirarme a los ojos,
la mirada ha desaparecido.
del furor encarnecido,
el espejo se ha reído.

Sorprendido entonces me desvelo,
intentando hablarte,
resolviendo esperarte,
finalizar al escribirte.

No queda nada de mí,
nada que pueda ya ofrecerte,
nada que quieras tomar.

Trémulo te prometo,
te miro y me sincero,
hasta entonces dije perdido,
espero no encontrarte.

Fuego

Intimida.

Encontré la palabra,
no podría describirlo de otra manera,
con otras palabras sería imposible,
hablando de asertividad…

Su mirada intimida,
sus pupilas te encogen,
la fuerza de su mirada endurece.

Intimidas.

Con sutileza sin duda,
de manera inconcebible,
con miedo y sin premura,
busco rehuir de ella.

Me has mirado,
lo he sentido,
lo he percibido.
Lo he extrañado.

Penoso,
con dudas,
intentado sonreír,
sin prejuicios.

Es así como yo te veo,
como tiendo sostenerte,
y con miedo por supuesto,
intimidado.

Es la fuerza,
es la energía que irradia,
es el fuego en tus pupilas,
es y serás tú.

Porque no sólo en tu mirada existe fuego,
no sólo tu mirada irradia energía,
inspira respeto, admiración,
Intimida.

Todo tu ser,
todo tu cuerpo,
tu cabello,
tus sentimientos,
tus ideas,
tus reacciones,
tus pensamientos,
Tú.

Llamas,
la sensación de seguridad,
calor, hospitalidad,
No poder desviar la atención,
nunca sobreponerse de impresión.

¿Cómo describo al fuego?

No puedo apartar la mirada,
por más que desee hacerlo,
todo es misterioso, único, inigualable,
musicalmente perfecto. Rítmico

¿Cómo te describo a ti?

Me es imposible escribir todo lo que me causas,
me es imposible describir lo que siento,
no por ser yo el que lo sienta,
si no por ser tú la que me lo causas.

No puedo definirte,
y es extraño escribirlo,
no puedo concebirte,
y es hermoso decirlo.

Me intimidas,
no por el miedo,
no por el temor que se presenta ante ti,
sino de la manera en que lo haría un acantilado,
inspirando respeto y admiración.

Todo tu ser me intriga,
hace cuestionarme.

Desaparece temor,
desaparece,
que deseo mantenerte la mirada,
deseo sentir el calor.

No me malinterpretes,
no me entiendas mal,
porque al tener un fuego enfrente,
¿Cómo evito no quemarme?
¿Cómo evito no mirarlo?
¿Cómo evito no escribir de él?

Intimidado es la palabra,
intimidado por tu ser,
intimidado de estar a tu lado,
intentando vencer el miedo.

Ahora mirada de fuego,
dime,
¿Aún piensas cobrarme?

Edson

Pienso en ti

Suavemente,
sin pesar,
con ternura,
cuestionando sin dudar.

Tus movimientos atraen,
tus ideales complementan,
es enigmático,
impredeciblemente vivido.

Se intenta,
se pretende no importar,
mentimos el no percatar,
afirmamos la indiferencia.

Pero no se consigue nada.

La añoranza queda entonces sellada,
sin errores asegurada,
el olvido descartado,
y el recuerdo perdurado.

Son las acciones las que provocan,
las ideas que atormentan.

Respiro sosegado,
intranquila la mente,
ella ha confirmado,
y me siento levemente.

Observo el entorno,
¿Acaso soy el único?
no puedo serlo,
no puedo entenderlo.

Llenando así el ambiente,
irradiando actitud y consuelo,
derrochando belleza y empeño.

Quema,
deslumbra el furor,
contagia la emoción,
¿Acaso soy el único?

Comprendo entonces,
sintiéndome entonces culpable,
confirmando mi egoísmo,
y tentando lo palpable.

Aspiro la ceguera,
mirar por siempre la luz,
admirar por siempre el sol.
¿No será acaso suficiente?

¿Qué me que queda decirte?
mis dudas me carcomen,
y acabarán tragándome,
busco y espero sin ningún fin,
sin embargo pienso en ti.

Admitirlo es embarazoso,
vergonzosamente verdadero,
y no puedo sino decirlo,
y es que sí pienso en ti.

¿Qué queda entonces de mí?
la búsqueda y la tortura,
la espera y la dulzura,
y es todos los días,
todo por saber que me dejas sentar junto a ti.
Edson.

Hasta entonces

¿Comprendes?
Espero que lo hagas, ya que yo no. O quizá lo evito.

Son demasiados pensamientos,
demasiadas ideas,
sentimientos.
Me sobrepasa.

No sé que escribir esta noche.
La noche es libre,
siempre lo fue,
jamás me di cuenta de ello.
Hasta el día que me dejó.

Es quizá triste,
es quizá abrupto y cruel,
desesperadamente injusto.
Desgarradoramente sangriento.

Espero mi ejecución,
el camino izquierdo fue el correcto sin lugar a dudas,
malditamente bendito,
rencorosamente extraño.
Añorando el baile de la última noche.

No sé que líneas debo escribir,
que palabras dedicarte.

Finalmente la verdad se demostró,
quedó removida,
revelada.
Todos la esperaban,
la ansiaban,
contemplaban su desarrollo.
Me repudian.

La sociedad me atormenta,
la soledad me apacigua,
la gente me atraviesa,
mis pensamientos me tranquilizan.

Quiero acurrucarte en mis brazos noche,
como jamás lo hice y siempre quise,
Quiero sentirte mientras dures,
renuncio al sol y a su eterno amanecer.
Renuncio a la luz,
renuncio a la calidez,
renuncio a la mañana.
No quiero perderte noche.

Recibo a la oscuridad,
recibo al frío,
a la soledad,
al estío.
Recibo al encanto cotidiano
al cuestionamiento perpetuo.
Recibo a la luna y sus sonrisas,
recibo a las estrellas,
o quizá la única estrella.

Sueños, pesares, costumbres,
las glorias han perdido su sabor,
las penas son necesarias,
el sufrimiento es inalterable, inexplícito.

No sé que escribir,
no sé que hacer,
no tengo idea de mi futuro,
mi felicidad no tiene ya sentido.

No comprendo,
quizá nunca me interesé por hacerlo,
probablemente sólo eran ilusiones.
Hipótesis de antítesis sin tesis.

Termino finalmente,
con rencor,
con odio,
con amor,
triste,
con sueño,
añorando.
Añorándote.

Termino finalmente,
el alivio recorre mi ser,
todo mi cuerpo,
mi alma y mi piel.

Termino sin una sonrisa,
dolido en cada ínfima parte,
llorando cada nimiedad,
luchando el descansar.

Te extrañaré mi querida noche,
esta amaneciendo,
aunque quizá no vuelva a verte.

Rechazo al sol,
recibo a la noche,

Pero he terminado.

Rechazo la vida,
Recibo a la muerte.

Hasta entonces.
Edson.