Y aqui suigues, tal como yo…

Y aqui sigues,
esperandome,
torturandome,
envenandome.

Tal como yo,
esperamos,
no una persona,
no una acciòn.

Queremos algo,
y,
con sorpresa,
ninguno de los dos lo busca,
solo espera….

Tù, que me guiaste entre caminos con espinas,
tu que me amaste sin importar el dìa…

Y yo que te ame con locura,
aùn sin importarme mi cordura…

Nos dirijimos los unos a los otros,
veinte dìas han pasado,
veinte años en mi corazòn…
diez dìas en el tuyo.

Y aunque tu mirada no es de odio,
la mia solo expresa el dolor…

El dolor de haberte dejado….

Y,
como siempre,
pasa lo màs insolito,
lo màs inverosìmil,
lo màs impredecible…

Al mirarnos,
noto tu sonrisa,
es hermosa,
no solo placentera y reconfortante….
Sino que veo en ella esperanza…

Talvez el lector este ya harto de mis debilidades,
de mis contrariedades,
de mis fallas.

Y no sin temor les he de comunicar que esta no sera una situaciòn diferente
por màs que yo desee lo contrario…

Al parecer ella dejò de esperar…

Engatusandome de una manera sin igual,
ella sabìa que entre sus telarañas estarìa,
amandola màs que a mi mismo,
preguntandose se dijo:
¿Què pasarìa si lo dejo, y que caiga en un abismo?

Una pregunta tan simple y tan perversa,
lo ùnico que requerìa, era una respuesta,
uniendo asì su poco amor por mì,
y una duda simple con un sabor homicida.

Dando un resultado por supuesto:
la muerte lenta y dolorosa que me esperaba.

Ella que esperaba y no buscaba,
la muerte de amor de uno de sus muchos amantes,
termino con que la casualidad los pondrìa de frente.

Yo que habìa encontrado al amor de mi vida,
la que me prometiò su amor noche y dìa,
la misma que ahora me deja morir con cobardìa…

Pero antes de sucumbir la veo,
la observo,
la saboreo.

Recuerdo sus labios carmesì,
su pelo rebelde al atardecer,
su perfume con el que tantas veces me mato…

La veo y la recuerdo,
y entonces ella sonrìe…

Ella habìa dejado esperar,
ahora busca…

Me sonrìe,
sabièndose sus efectos en mi,
me manipula, me usurpa,
me tortura.

Ahora tiene mi vida entre sus manos,
demasiado tarde me doy cuenta,
durante veinte años la habìa extrañado,
habìa acariciado sus recuerdos,
llorado en lugar donde nos besamos
me habìa maldecido y castigado una y otra vez.
Todo para regresar con ella.

Y como ven, lo logro.

Me ve una ùltima vez con làstima, con amor, con pasiòn,
nunca sabrè con que,
demasiado enamorado estaba,
ahora solo espero mi ejecuciòn,
la ejecuciòn màs hermosa.

Y,
como siempre,
Llega.

Edson.

Tal vez este no sea de su agrado, tal vez me sobrepase, de alguna manera u otra
, permitanme disculparme por mis notorios cambios de humor durante el poema,
pido una disculpa de nuevo. Por favor, esperen el pròximo que sin duda sera un
poco màs lineal, como acostumbro, gracias por tener la amabilidad de checar este
blog, significa mucho para mi. Saludos

Esta entrada fue publicada en Poemas.

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